En los tiempos en que todo el país vivía la efervescencia de los Juegos Olímpicos México 1968, y el movimiento estudiantil ganaban la atención de todos, en Poza Rica se gestaban grupos musicales siguiendo el estilo del rock en nuestro país.

 Después de la jornada estudiantil la grey escolar se dirigía presurosa a ocupar un lugar en la fuente de sodas de aquellos días, el “Dairy Queen”, para escuchar al grupo musical “The Sounds”: Jorge Clemente López Martínez tecladista y director, Santiago Galván “El Bolillo”, Oscar García “El Noix” en la batería, y Felipe Castro “Pipi” en el bajo, deleitaban diariamente a sus compañeros del colegio Salvador Díaz Mirón y a los alumnos de la prepa Gabino Barreda.
El grupo empezó a amenizar fiestas caseras y algunos eventos rivalizando con otro grupo local consagrado, pero “The Sounds” poseía un sonido cautivador que salía de lo común. Jorge López Martínez el tecladista del grupo, tocaba con gran éxtasis el órgano que acaparaba la atención de propios y extraños; Oscar el más joven de todos le ponía compás con la batería, acorde con “Pipi” en el bajo y la pauta del “Bolillo” le daban un sonido fresca al grupo que lo colocaba como dueño de un estilo particular.
Los fans de “The Sounds” en Poza Rica se embelesaron con su música, les piden una y varias veces más su rola favorita, “No Debes Verme Llorar” composición de su líder y arreglista Jorge López, quien disfrutaba tocando “El Ruido del Silencio” su creación preferida, pero lejos estaba de pensar lo que el destino les deparaba. Un día la vocalista local, Estela Wilson, hija del conocido conductor de televisión Francisco “Poncho” D’alessio y padre de Lupita D’alessio exitosa cantante de hoy, les pidió que la acompañaran con el grupo a Mexico para hacer un audición en la disquera Capítol recomendada por su papá, donde poco éxito tuvo.
Jorge con égida de líder habló con el gerente de la disquera el Güero Gil, después de la frustración de Estela, pidió la oportunidad para una audición con el grupo. Ante la negativa del gerente y la insistencia de Jorge, sin obligación de algún tipo los citó para que volviera en 15 días: Ahí se selló la oportunidad esperada, tal vez prematura pero había que aprovecharla. Regresan a Poza Rica optimistas. Jorge se va a la zona de tolerancia a conseguir aparatos, allí había músicos en todos los prostíbulos y pudo conseguir lo que le faltaba y a ensayar.
Jorge juntó dinero para contratar el transporte; una vieja Van Dodge modelo 1963 de transportes “Barrita” fue lo mejor que pudo apalabrar, con esto se declaró listo para el reto, reto que llegó cuando alrededor de la media noche salieron a Mexico, sin su vocalista que no llegó a la cita, Francisco del Ángel “Pancho” quien estaba para desearles suerte aceptó la invitación y tomo el relevo, y así a primera hora de la mañana estaban en la Avenida Chapultepec N° 29, la disquera Capítol, vecina de Televicentro. Los quiméricos jóvenes pozarricenses cercaban una ilusión y ellos la asediaban.
Con el ánimo por los cielos bajaron de la incómoda Van sus aparatos, en el inicio de un amanecer frio, Jorge habló con el vigilante y le comentó que tenían una audición, que les diera permiso de resguardar los aparatos mientras llegaba la hora de entrar en acción; a las diez de la mañana llegó el Güero Gil, gerente de la disquera, se acercó Jorge para decirle que ya se encontraban listos, el Güero le comentó que en un rato les enviaba a un director musical, pero el rato duro ocho horas, fue hasta las seis de la tarde cuando llegó Marcos Lizama ex guitarrista de los Rebeldes del Rock, quien lo primero que les dijo fue que no había vacante de grupos, y preguntó, ¿entendido?.
Los muchachos comenzaron a afinar sus instrumentos y esperaban la indicación para iniciar. Marcos Lizama preguntó si ya habían grabado antes refutando al unísono que no. Marcos contesto Ok y se acomodó en la cabina, le hizo una seña a Jorge, la que entendió Oscar desde la batería, quien con las baquetas dio la introducción y de pronto ya estaban tocando. Pancho del Ángel interpretaba magistralmente “No Debes Verme Llorar”, balada que selló con su juvenil etilo, finalizaron la pieza Lizama les indicó que continuaran; inició Jorge con el órgano a entonar “EL Ruido del Silencio”, de pronto Lizama hace la señal de parar y llama a Jorge a la cabina y le preguntó en donde había aprendido a tocar, él le comentó soy lirico, “se escucha muy bien, continúen”.
Ya con los nervios controlados siguieron tocando en gran fraternidad a pesar del sueño, hambre y cansancio, estragos que se denotaban a simple vista. De nuevo Lizama pide que paren de tocar y les dice, “es todo señores”; se encamina a la oficina, le pide a Jorge que lo acompañe bajo la mirada expectante de los demás, quienes empezaron a desarmar los instrumentos ya relajados y en silencio.
Mientras Jorge se llevaba una sorpresa mayúscula Lizama le recomienda al Güero Gil que los contrate, le comenta que lo que acaba de escuchar no tenía parecido a nada de lo que se escucha en esos momentos; de inmediato le pregunta cómo se llama el grupo, Jorge le dice “The Sounds”. “No ese nombre es demasiado fresa” responde Lizama, se van a llamar “El Tarro de Mostaza”, por qué pregunta Jorge?, por grifos, le responde, crees que no me di cuenta como traen los ojos rojos de la marihuana, “nosotros no fumamos marihuana” replicó Jorge, bueno como quieras, pero así van a firmar el contrato y para el caso a Jorge le daba igual, y firmó como artista exclusivo Capítol y le dijeron “en dos semanas grababan el disco”.
Cuando regresó Jorge con el grupo ya lo esperaban, de inmediato le preguntaron qué había pasado y les explicó lo sucedido, la alegría invadió al grupo y de pronto todos se sintieron retratados en una portada de disco; pero la realidad llegó segundos después; estaban en la puerta de la disquera sin dinero, sin comer y tenían que regresar. Jorge fue a ver a la mamá de Pablo Alvarado que vivía en Mexico, Doña Josefa Jiménez les dio abrigo y los apoyó en tanto llegaba el día.
En Poza Rica la noticia corrió como reguero de pólvora, los periódicos y la radio comentaban el suceso, en las escuelas de estudios medios la nota era común; el momento culminante llegó y el estudio de grabación tomo actividad, Jorge, Oscar, El Bolillo, Pipi y Pancho se declararon listos, los únicos en el estudio que miraban la grabación eran Marcos Lizama y Pablo Alvarado Jiménez, ambos se prendaron de la música con dejo de psicodelia pop sin topar un nivel de excéntrica; las piezas se escuchaban y la cinta magnética las grabó para después hacer los acetatos en serie; las letras de las canciones eran en español y la totalidad de los arreglos de Jorge López, quien en ese instante estaba heredando al mundo un ritmo nuevo y revolucionario.
De pronto Poza Rica se dio el lujo de escucharlos en varios foros; La Choza, el Cine Hidalgo, El Tucán y la Sala de Cristal del Casino Obrero Petrolero; a los fans nos seducían una y miles de veces con la canción “No Debes Verme Llorar” la voz de Pancho y los coros la hacían sin igual, ¡como la cantamos! éramos felices de tener nuestros propios ídolos locales, al “Tarro” lo aplaudíamos por encima de todo, mientras el mundo disfrutaba de un nuevo grupo, que pronto imitaron; Pink Floyd, The Doors y Iron Butterfly con quienes compartían el formato de versiones largas, con “In a Gadda de Vida” para beneplácito de los rockeros.
Los temas que integran el histórico Long Play son:
1. Obertura-Brillo de Luz (19:56)
2. Final-Avances (0:54)
3. En Caso De Que Se Pare Mi Reloj (03:52)
4. El Ruido Del Silencio (03:01)
5. Amor Por Teléfono (03:56)
6. Brillo De Luz (04:40)
7. No Debes Verme Llorar (03:37)
En el resto del país y en la capital la radio se inclinaba por los grupos que hacían covers de rock en ingles, pero el gerente de Capítol había realizado un plan para lanzar al “El Tarro de Mostaza” con una campaña sin precedentes, el programa era a nivel mundial, ya habían salido en el programa “Revista Musical Nescafé”, con animador León Michel; de pronto las puertas del mundo se pusieron a sus pies, lamentablemente un mal arreglo de finanzas tiro al traste todo. Quizás por la corta edad e inmadurez que no rebasaba los 20 años; se negaron a aceptar, dejando pasar la oportunidad de oro, la que otros grupos desaparecieron esperando.
Fue una pena terminar con las giras musicales que habían iniciado promovidos por “Capítol” en el interior del país; Tampico, Querétaro, Pachuca, Guanajuato, Mérida, Campeche, Durango y Chihuahua, donde ganaron un festival compitiendo con grupos de renombrados como: The Spaiders“, “La Revolución de Emiliano Zapata” y tres grupos norteamericanos; allí se dio lo paradójico, triunfó el grupo inédito, el talento de “El Tarro de Mostaza”, noticia que llegó a Poza Rica por medio de la prestigiada revista “Notitas Musicales”, fue un orgullo ver las fotos del grupo donde Pancho vistió ropa y un morral totonaca, ¡que Recuerdo amigos, que recuerdo!.

El grupo regresa a Poza Rica con una carga de frustración muy pesada; en esta ciudad Michel García hermano de Oscar se convierte en el apoderado del grupo y los promueve, fue así que no existía una fiesta o evento que el “Tarro de Mostaza” no estuviera presente, esta ciudad vivió la tarromania, la gente veía a un grupo fresco, Pancho se convirtió en la imagen del grupo, con tan solo 15 años de edad su voz rompía el espacio desde las antenas de las radiodifusoras “Radio Mil” y la XEPR; muchos escuchábamos sus rolas en los tocadiscos y las consolas que abundaban en nuestra ciudad petrolera.

A los pocos meses de la grabación el grupo lamentablemente se desintegró; así concluyó una efímera rica historia para convertirse a temprana en una leyenda del cyber espacio, donde tienen millones de fans en el mundo. Por ejemplo un Master pist en su colección tiene diez mil piezas musicales de rock, y entre las primeras cinco está “El Ruido del Silencio” del Tarro de Mostaza; otros ponen a la venta los L P de acetato, que se cotizan hasta en quince euros. “esta también es una reedición del fabulosa grupo de Poza Rica, conseguir una copia original no es nada difícil pero tendrán que pagar 500 dlls.

De esta manera Jorge López se convirtió en un músico universal, creador de lo que los entendidos le llaman música ácida, inspiró a intérpretes de categoría, quienes triunfaron tocando al estilo de “El Tarro de Mostaza”; al mirar el tiempo atrás, han pasado 43 años y entre los pozarricense revolotea constantemente el grato recuerdo de esa música, las tardes en la fuente de sodas Dairy Queen, en la Choza o en la imponente Sala de Cristal del Casino Obrero Petrolero, que al saber que amenizaban una tocada se volvía insuficiente para sus fans.

Jorge López, ilustre músico y hombre famoso que en la actualidad es sumamente respetado por sus cualidades, disfrutando de una especial consideración entre los rockeros de su clase o quehacer, hijo predilecto de Poza Rica, con la mesura de su edad sigue con su fiel órgano deleitando a generaciones completas, con el tributo de sus amigos, Oscar vive en Villahermosa, El Pipis viaja por varios lugares tocando en grupos rockeros, el Bolillo radica en Tampico fuera del medio musical.
Francisco del Ángel “Pancho”, un hombre sensato sigue en el medio musical, ha tenido varios lugares para recreación de la música, pasión que le ha dado muchas satisfacciones. El mejor de sus amigos, el micrófono sigue aun en sus manos, su voz continúa saliendo de los bafles amplificados, donde algunos al verlo actuar le piden la Obertura-Brillo de Luz, El Ruido Del Silencio o la consentida de todos en aquel tiempo: “No debes verme Llorar”.
“El Tarro de Mostaza” selló una época en Poza Rica que aun muchos evocamos; se convirtió en una leyenda viviente que varias generaciones no olvidamos. Pasar por el edificio donde estuvo el Dairy Queen es como recibir una fuerte carga de nostalgia, donde casi escuchamos al grupo con su repertorio musical, y si nos detenemos, dan ganas de mover el pie llevando el ritmo del órgano y el perfil de Jorge, la batería que magistralmente tocaba Oscar “El Noix”, es casi ver al “Pipi” y al “El Bolillo” o escuchar la voz de Pancho, que sin ningún temor a equivocarme ellos son un melodioso icono en el tiempo histórico de Poza Rica.
Letra de la canción;
No debes verme llorar
Baby, Baby
Que no ves cuanto sufro
Que no ves cuanto lloro
Y no me debes ver

Nena, Nena
Es mucho lo que te amo
Y esto que estoy sintiendo
Es verdadero amor

La ra ra ra ra ra
La ra ra ra ra ra
La ra ra raira ra

Tal vez, tal vez mañana
Te arrepientas y me des tu amor
Tal vez sea muy tarde
Pues yo me iré y no volveré

Cielo, cielo
Nada temas y dime
Si realmente me amas
Pues me harás muy feliz

Vida, vida
Ya no puedo esperarte
Me cansé de rogarte
Mejor será olvidar

Niña, niña
Ya no puedo rogarte
Ya no puedo llorarte
Si nunca volverás

La ra ra ra ra ra
La ra ra ra ra ra
La ra ra raira ra
  

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