El Arco de La Corona

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Símbolo Cervecero y Legendario Referente de la Ciudad de Tampico

El puerto de Tampico, desde su fundación aquel 12 de abril de 1823 por Don Juan de Villatoro Sánchez de origen español siendo Alcalde de Villa de Altamira, jamás imaginó que este bello lugar Huasteco fuera a elevarse a una novel metrópoli y de ahí a convertirse en la meca del petróleo un siglo después su establecimiento, lugar con varias decenas de excelsos edificio, un comercio magno, el inicio del servicio telefónico con enlace al exterior del puerto de Tampico y la cultura como importante ciudad cosmopolita.

Fue durante la primera decada de 1900 se descubrió el petróleo en la región y fue Tampico punto importante durante la historia comercial del codiciado producto, que en pocos años convulsionó todo el Norte del estado de Veracruz y la ciudad de Tampico, que fue sede administrativa y principal puerto de operación naviera de las compañías, las que prácticamente colonizaron esta zona, mientras en la ciudad se fincaban edificios de singular arquitectura, que uno a uno le fueron dando un aire de arquitectura, al que se le comparaba con “Nueva Orleans”.

Dentro de aquel inmenso desarrollo y entre las entrañas de la ciudad y edificios, en el año de 1926 comenzó la producción de cerveza Corona en botellas transparentes con la presentación de un cuarto de litro, estampando el nombre de la marca con la leyenda “La Cerveza Regia”, producto que llegó a Tampico con la finalidad de saciar la sed de los trabajadores de la industria petrolera, ciudadanos y turistas que vivian bajo los incandescentes rayos del Sol y el singular calor que existía.

En noviembre de 1927 la cervecería Modelo solicitó al H. Ayuntamiento de Tampico un permiso para la instalación de un arco metálico para un anuncio luminoso de difusión para la cerveza Corona, los publicistas consideraron instalar el arco en la esquina suroeste y sureste sobre el crucero que forman las calles de Francisco I. Madero y Aduana, arco que se propuso izaran sobre una zapata en el eje de las guarniciones en ambas banquetas, cuyas dimensiones dejara el paso libre para los peatones por el andador público y vehículos de la época, así como los tranvías.

El H. Ayuntamiento de Tampico que encabezaba el C. Presidente Municipal Tomas R. Morales autorizó el 5 de diciembre de 1927 el permiso para la instalación del arco por un periodo de cinco años, y días más tarde comenzó la excavación para las asentar la cimentación de concreto, donde se elevarían las dos columnas metálicas, peros inesperadamente fue en la Calle Aduana esquina con la Calle del Comercio, en plena alborada de la producción y lanzamiento al mercado de la bebida, lugar en donde el dinamismo peatonal era intenso y atinada la promoción en pleno corazón de la ciudad, zona donde había varios hoteles, bares y cantinas de gran calidad.

La estructura se elaboró cuando la soldadura no era común y los ensambles era la técnica usual en los talleres de fabricación, se tiene entendido que las piezas fueron elaboradas en la zona industrial de la Isleta Pérez a base de dos torres piramidales con cuatro ángulos metálicos de tres octavos de espesor, formando una sección en el dado de empotramiento de sesenta centímetros por un lado y con treinta en la parte superior de la torre, generando una estructura piramidal en cada una de las torres, y una pieza horizontal de sección regular que se empotra en cada una de estas, formando el rígido arco.

Fue como se levantó la novedosa estructura intrincada con varios elementos de acero usual de su tiempo, que se instaló de banqueta a banqueta de la Calle Aduana bajo la mirada de cientos de personas que a diario vieron como poco a poca se izaban las dos columnas estructurales por una trabe estructural que se integró por elementos de diferente grosor y tamaño unidas con remaches de acero, la intrusa imagen fue rematado sobre la punta alta de cada columnas con un pináculo y piezas decorativas propias de la manofactura de los herreros de ese tiempo, al centro y sobre la trabe tendida se instaló una pieza plana de lámina con acabado perfecta y fina, que formó la silueta de una corona debidamente sujetada al centro de los dos puntales principales del estético marco de acero, mismo que la gente lo señaló inmediatamente como un arco.

Las estructuras tanto verticales como la horizontal fueron unidas con roblones o pernos, usados para integrar el marco o estructura compuesta por varios elementos siendo lo las columnas y trabes que al finalizar le dieron solida rigidez que hasta la actualidad ha tenido en pie el emblemático arco.

Sobre la silueta con forma de una corona estilo español sujetada con dos elementos metálicos llamados vientos por cada uno de los costados superior de la superficie, se le colocó en la cúspide, una corona estilo rey como pináculo, conjugándose con los instalados en cada punta de las dos columnas, el conjunto se complementó al poner en el fondo de la silueta, las letras con el nombre de “Corona”, y en la base se exhibe el primer eslogan de antaño, “La Cerveza Regia”, anuncio al que se le instaló un novedoso sistema de iluminación con focos incandescentes muy usual del Tampico de antaño que le dieron lucidez por las noches en el bello puerto.

En ese mismo año el llamado arco de la corona lucia a pleno día entre los edificios más emblemáticos del casco urbano con una perfecta y simetría, resaltando las decoraciones de magnífica herrería artesanal, arco que muy pronto se convirtió en icónica referencia de la ciudad con su sostenido dinamismo en magno desarrollo. El novel arco con su bella imagen se incorporó gratamente al paisaje cotidiano del centro histórico del puerto, al decir de algunos urbanistas de aquel tiempo, Tampico, brillaba con un estilo Art Noveau designándola como la segunda Nueva Orleans por el desarrollo que había generado el auge petrolero que forjó un conjunto de bellos edificios y lujosas mansiones con singulares jardines.

En el año de 1929 el cabildo de Tampico cambió cambio el nombre de la “calle del Comercio” por el de Francisco I. Madero, siendo el primer suceso social en torno a su enajenada imagen, y en el de 1933 la tranquilidad de arco tuvo su primer impasse triste, con el impacto de un violento ciclón en el puerto, fenómeno meteorológico que le ocasionó daños a la admirada estructura destruyendo el anuncio, y no así a la estructura, averías que la empresa cervecera restauró rápidamente y seguir con la encomienda de promocional la cerveza mexicana en esta ciudad, bebida que había logrado extender su fama y aceptación en la región, gracias a la comunicación por vía fluvial y ferrocarril a varias poblaciones y campos petroleros.

Con la reconstruido el anunció tuvo cambios sustanciales en la promoción al inserta su nuevo eslogan quedando inscrito “La Cerveza Más Fina” sin cambiar el estilo de las letras de la palabra Corona, y se le anexó la palabra “Extra” confinado entre las letra de cerveza y eslogan. En esos años que entre las altas columnas se utilizaran para anuncios de publicidad política por debajo del anuncio, y con largas mantas de un extremo a otro promocionaban candidaturas políticas.

En torno al bello arco y debajo de él pasaron muchos suceso y cruzaron ilustres personajes de aquella época, como lo fue el compositor Samuel Margarito Lozano Blancas con su guitarra llenado de una plaza a la otra para cantar melodías de su autoría, interpretando corridos alusivos a la Revolución Mexicana, entre ellas su gran éxito de “La Marieta”, además de su máximo éxito “Tampico Hermoso”, tema lleno de notas musicales que describe el puerto durante el Auge Petrolero, letra de bellas pinceladas que describen la grandeza de los magnos campos petroleros de la costa huasteca al Norte de Veracruz y lugares tampiqueña más simbólica.

También la presencia de Trotsky en su llegada a México para refugiarse con asilo político en el año de 1939, entrando al país por Tampico al atracar el buque que lo trajo, y el arco no pasó desapercibido para el ilustre inmigrante que en compañía de su esposa Natacha Sedoff cruzó junto a la distinguida artista Frida Kahlo, esposa del muralista Diego Rivera quien por razones de salud no pudo ser parte del comité de recepción que integraba otras personas asediadas por periodistas mexicanos y extranjeros, que sin duda dejó en la historia de la ciudad aquel suceso indeleble en la memoria histórica de la ciudad.

En el recuento está el periodista y político José López Portillo y Weber quien vivió el auge petrolero en Tampico, y quien indagó sobre los campos petroleros, siendo autor de algunas intervenciones tomadas a favor de la Expropiación de la Industria Petrolera, relató suceso presenciados en sus intensa incursiones en La Huasteca costera al Norte de Veracruz, lo que relató en su libro “El Petróleo de México”, un personaje de ilustre bagaje quien se hospedó en la ciudad y más de una vez pasó junto a la envergadura del arco luminoso, icono que ha sido un mudo y fiel testigo de esa época y el gran desarrollo urbano.

Otro personaje de talla mundial es Bruno Traben, quien pernotó en Tampico antes de la salida del joven novelista Bruno Traben cuando partió a la campiña petrolera, veracruzana, lugar en donde levantó testimonios que plasmó en la ilustrativa novela “La Rosa Blanca”, obra literaria que se llevó al cine delatando los abusos y oprobios que sufrieron los campesinos propietarios de la tierra donde extrajeron el aceite; en aquella visita Bruno Traven al visitar algunos bares y hoteles pasó inminentemente junto al “Arco Corona” en busca de una cerveza para saciar su sed, como lo hacían los emigrantes en busca de oportunidad en la industria de los Hidrocarburos.
Septiembre de 1955 quedó marcado como un mes de aciaga historia en Tampico por el impacto de los ciclones: Gladys, Janet e Hilda en tan solo15 días inundando una inmensa zona del puerto y catalogada la tragedia más grande de la bella ciudad, los meteoros dejaron severos daños al emblema del arco, más no así a la estructura con la restauración hubo tuvo significaciones cambios la el insignia al instalar un nuevo diseño del anuncio, dejando únicamente la estructura metálica y colocando un anuncio circular en cada lado del arco y el estilo de las letras “Corona” sufrieron un cambios tal como se conserva hasta estos días, conservando su eslogan.

Con esto se renovó el ánimo social por el arco convertido en una referencia urbana del centro de Tampico, que era custodiado por los edificios reconstruidos por los daños sufridos, en el perímetro estaba una panadería llamada “La Primavera”, junto, cruzando en la equina de las calles Aduana y Días Mirón el Banco Mercantil de Tampico, una rúa con gran dinamismo comercial de aquellos años de la ciudad, tiempo en que estaba en campaña para presidente Municipal del Lic. Carlos Zorrilla Gómez quien fue el primer candidato por el PAN en Tampico y de igual forma en el país, para lo que colocaron una manta con proselitismo a favor del aspirante, lo que se conserva en una fotografía tomada en esos días; tiempo en el que se recuerda al inolvidable José Calderón Torres “Pepito el Terrestre”, un ciudadano urbano de relevante jerarquía en la ciudad porteña.

El Arco Corona ha sido testigo de innumerables suceso y momentos históricos de Tampico, entre los que podríamos decir: el paso de innumerables deportistas, políticos, presidentes municipales: Sr. Fernando Valentín San Pedro Salem, “Don Pichi” y Don Jesús Antonio Nader Nasrallah, quien rescató el arco para asignarle una atención especial por lo que representa para Tampico como un monumentito, así como los magnates administradores de la industria petrolera en su auge, las mujeres más bellas de todas las épocas de los cinco continentes visitando la ciudad con sus ataviados y glamour, por su flanco han desfilado miles de empleados, trabajadores y obreros de la compañías petroleras que convergían a la Plaza de la Libertad durante el auge petrolero.

Hoy estar en el centro de Tampico y recorriendo las bellas calles ricas en historia en donde se desplantaron en el inicio del siglo XX los edificios más antiguos del puerto, y llegar a la esquina de las Calles Aduana y Díaz Mirón, a unos pasos esta la oportunidad de tener un encuentro on el icónico arco con su anuncio rebosante con casi un siglo de existencia, es momento oportuno sacar el bastón para tomarse un selfis y ser parte del monumento en que se ha convertido esta estructura urbana.

Actualmente el anuncio sobre la simétrica estructura, es un patrimonio tangible de Tampico, una monumentos antiguos más del inventario histórica de la ciudad, una pieza emblemática que se debe preservar por el inmenso tiempo dentro del bello casco histórico de Tampico, que ha persistido en el imaginario colectivo de la hoy zona conurbada de Tampico, Arco que considerado un símbolo del desarrollo de Tampico principalmente durante la industria petrolero de la compañías extranjeras.

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