Cuando Pelé jugó en Poza Rica

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Un verdadero lujo que pocas ciudades tuvieron en el mundo se vivió en el Parque Merino de Poza Rica, Veracruz, en el año de 1959, de pronto un inesperado cartel apareció diciendo entre otras letanías, Sábado 7 de Febrero sensacional partido de futbol, Los Petroleros de Poza Rica Vs El Santos de Brasil y su astro Pelé, en el Campo Merino, a beneficio de la Candidata a reina del Petróleo, el partido se llevó el día programado bajo un lleno absoluto de las gradas, publico que llegó de la región para acompañar al pozarricense, la noche se la llevó Pelé que posó para cientos de fotografías dentro y fuera del campo.

Para ese año el equipo petrolero apenas tenía seis meses de haber debutado en la Liga de Segunda División profesional, el entrenador que formó el conjunto fue el famoso Ángel “El Griego” Papadopulos, reclutó a jugadores de talla internacional, entre otros jugadores a estrellas como: Alfonso “El Pescado” Portugal, el capitán Armando de Paredes Valle, Armando “El Pichicuas” Garrido Pérez, José “Pepín” González, Zacarías Martínez, Carlos Calderón de la Barca Perea, Héctor Segura Ramírez, Crescencio Vázquez Esperanza, Cruz “El Chato” Marín Illescas, Arsenio y Mario Aparicio, Mónico “Faroles” Rueda y Juan Bosco Martínez «El Marshall» que según Ángel Fernández, era un defensa que tenía de enjundia lo que le faltaba de técnica.

A inicio de1959 el comité de la candidata a reina del Petróleo de Poza Rica, Clarita Reyes Espinosa y el Candidato a rey feo Buril primero, aprovecharon la gira por el país que hizo “El santos” de Brasil para jugar un pentagonal, entre fechas de los partidos se dieron el tiempo para venir a jugar un partido de exhibición el día 7 de Febrero contra los Petroleros, noticia que produjo una algarabía inolvidable en el medio deportivo y social de esta ciudad, la prensa, radio y revistas lo comentaban a los cuatro vientos, ya que no era para menos, se consideraba en ese momento que por muchos años no iba a ser fácil que nos visitara un personaje internacional que superara a Pelé, y claro que no estaban errados, lujo que se dio en aquel año.

Pero la fecha del arribo de los astros brasileños llegó, un avión bimotor aterrizó en la pista aérea del Cuatro y Medio, una multitud lo esperaba sin dar crédito a lo que estaba pasando, cuando los jugadores empezaron a descender por las escaleras, la gente expectante esperaba salir al que años después sería el rey del futbol, al fin la imagen de Pelé salió de por la puerta del avión, se paro y levantó los brazos en son de agradecimiento por la recibimiento, las porras se escuchaban una tras otras hasta que subió al autobús que los trasladó al Hotel, por la tarde en una pick up adornada hizo un recorrido por el centro de la ciudad para saludar a al público y al anochecer bajo las gradas de la cancha Bermúdez junto a sus compañeros con gran humildad que lo caracteriza firmo autógrafos.

En punto de las nueve de la noche bajo un programa previo salieron los jugadores al campo, ambos equipos usaron los vestidores de la cancha Bermúdez, de pronto se abrió la puerta y con ello el tronadero de juegos pirotécnico y sendos cuentones estremecieron el estadio, mientras salían: Gilmar, Dalmo, Mauro, Lima, Mengalvio, Calvet, Zito, Dorsal, Couthino y Pelé, con paso normal su entrenador Lula seguido de los asistentes, en el centro del campo saludaron a la afición bajo con estridente aplauso; minutos después los Petroleros hacían lo propio, con el uniforme de gala salieron trotando en fila, sobre el círculo central del campo saludaron a la afición y el recibimiento no fue menor, después uno de los animadores de las porras tomo a Pelé del brazo y lo llevo a las gradas de sol junto a la línea de cal, pidió a la afición una porra para el rey hasta que dio la vuelta entera al estadio, ¡Excelente gesto!.

Aquella noche el público congregado en el Campo Merino pagó por ver al mejor equipo del mundo, era la primera vez que el “Santos” de Brasil y el Rey Pelé venia a nuestro país, el nivel de máxima categoría llegaba a Poza Rica, fue un absoluto emblema de verdadero festividad del futbol, manifestando el juego el exquisito y ofensivo, preservando el estilo lujoso y vistoso de futbol, primordialmente dándose el gusto de divertirse, haciendo triangulaciones y paredes constantemente en corto y a larga distancia, nunca se saciaban de esto, pelé creando jugadas de esplendor y goles de gran clase, impregnando la fama que había recorrido el mundo y estaba en nuestra ciudad.

Antes de iniciar partido Llegó el momento de la formalidad para escoger quien iba a iniciar sacando, Couthino y Armando de Paredes intercambiaron banderines en cortesía, Armando lo llevó al utilero para que lo guardara, mientras Pelé se acerca para tomar la clásica fotografía con los jueces, la placa se imprimió quedando así: Blas Caro Benavidez, Daniel Salomón Hernández. Pelé, el arbitro central Silvestre Gutiérrez Ramírez y Couthino capitán carioca; posteriormente la sorpresa fue ver el banderín que entregó el equipo Santos, estaba autografiado por los jugadores, recuerdo que se conserva y es uno de los testimonios de aquella lejana fecha que sello para siempre el histórico duelo.

Pelé, llamado la “Maravilla Negra” del Mundial de Suecia en 1958 inició el juego de fantasía que la afición deseaba ver, ambas escuadras se consintieron con el correr del balón siendo aquel un juego de exhibición, así “El Ballet Blanco” del Santos dio sobre el Merino un juego que sedujo a todos, al finalizar el partió lo ganó El Santos dos tantos a uno, el gol petrolero lo anotó el papanteco Arsenio Aparicio Gamboa; al día siguiente El Santos regresaron a liquidar el pentagonal, donde se ciñeron la corona ganando los partidos, al León seis cero, Guadalajara cuatro a dos, América cinco a cero y perdieron cuatro a tres contra el UDA Dukla de Checoslovaquia.

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