Futbolista de enorme capacidad goleadora
Al hablar de Javier “El Vago” Perales, es abrir una página en la memoria histórica del Futbol amateur de Poza Rica, un goleador implacable con enorme genialidad sobre el césped, un tuxpeño que llegó a los quince años al entonces Campo con la tristeza de haber dejado sus estudios de iniciación universitaria para medicina por una enfermedad que le impidió estar en la ciudad de México, entró a trabajar al Sindicato de la Sección 30 de los petroleros aprovechando sus conocimientos de taquimecanógrafo, después petrolero y de ahí comenzó una carrera futbolista de gran clase amateur hasta integrar el selecto grupo de Leyendas de este deporte.
Javier nació en el puerto de Tuxpan el 10 de julio de 1934, sus papás fueron el Sr. Tomas Tello Martinez y la Sra. Paula Perales Cruz, apellidos que adaptó con el propósito de trabajar en Petróleos Mexicanos en su adolescencia. Los primeros seis años los vivió en Tamiahua, donde su mamá tuvo un restaurant contiguo al embarcadero, lugar donde nació su pasión por el futbol, al concluir la primaria se fue a la ciudad de México con la ilusión de hacer realidad su deseo de ser doctor, revés que afrontó al no poder vivir en la capital por precepto médica.

En el año de 1947 llegó a Poza Rica y se instaura en el Callejón Merino, destino de muchos personajes que lograron un gran prestigio, se inscribió en la academia y simultáneamente en el Colegio Salvador Díaz Mirón, donde compartió las aulas y pupitres con compañeros como: Ana Maria y Rubén Guzmán Rodríguez, Javier Aguirre Bacerot, Cesar Sandino Madrigal, Jhonny Suarez Silva entre otros más, su vivienda y el Campo Merino solo eran separados por el Callejón, que al cruzarlo se llegaba a la puerta metálica ubicada en la pradera izquierda, la que se usó para el ingreso de trabajadores y vehículos que daban mantenimiento al inmueble.
El apodo de “El Vago” nació por su afición al juego de las canicas, jugaban en la zona sin pasto del campo Merino, donde se pintaba la línea de cal para el jardín izquierdo de beisbol, terreno perfecto para la batalla de las “cuicas” y lugar donde rapaba a su amigos, quienes recusaban jugar con él, pues en un dos por tres les rapaba sus bocholas de acero, las metálicas, brillantes y temibles, las agüita y los tiritos, canicas a las que se le llamaban así por ser las más finas y apreciadas por todos y las que en un santiamén pasaban al bolsillo de Javier Perales, que como logro ganó el sobrenombre de “El Vago”, apodo que lo selló para todo su vida.
Para entrar a jugar una cascarita de beisbol o futbol al campo Merino, los jóvenes del Callejón hacían sus peripecias, Agustín Espinosa, Mario Noriega, Hermes Villanueva y Aaron Flores, sus amigos más cercanos, prestos a huir cuando salía La Tripa Macías, el encargado del campo lo disfrutaron echándose una cascarita en el entonces pasto sagrado. A los quince años Javier “El Vago” Perales se dio el gusto de tener un trabajar, posibilidad que logró en un concurso para elegir a tres estudiantes de la academia, siendo Javier uno de ellos y pasó a ser empleado del Sindicato de la Sección 30 trabajando con el Oficial mayor, Don Valentín Zubiri.

El joven imberbe con enorme ilusión se sintió realizado al tener un trabajo y por ende cierta independencia económica sin dejar sus estudios en la secundaria y academia, en su actividad observó que existía una plaza de aprendiz vacante en el Departamento de Combustión Interna, habló con su tío Daniel Tello quien era petrolero, este solidario hablo con Don Pepe Galván, jefe del Departamento que muy amable le dijo que lo llevara y después de las indicaciones de rigor, Javier a sus quince años ya era trabajador de Petróleos Mexicanos,
Con el ánimo y responsabilidad que prevalecía en aquellos tiempos, Javier inició su aprendizaje en el Taller Mecánico, su primer mayordomo fue el Sr. Clemente Castellanos Castro quien lo guió en su labor, al año se ganó la confianza y así fue rolándose por los demás talleres obligándolo a dejar los estudios, a pesar que le habían ofrecido cambiar el horario de trabajo, con el tiempo fue electo para una beca por Petróleos Mexicanos para estudiar en Monterrey, Nuevo León, a la que declinó en su afán de terminar el periodo de aprendizaje y lograr la planta.
Se dio a conocer como futbolista en un torneo del Departamento de Combustión Interna, enfrentó a los colegas de Carrocería, Camiones Pesados, Camionetas y otros, donde se destacó como campeón goleador por mucho, tanto que llenó el ojo del entrenador del equipo “Oro Negro”, el que después lo patrocinó la Sección 30 que tuvo de portero as Bladimir Radanovich entre otros jugadores como Macareno de Maquinas Herramientas, el tampiqueño Héctor Aparicio, Leandro Benítez, Juan Hernández, Uribe, Jacinto Rojas, Atanasia de la Cruz “La Pata”, Emilio Salgado, Ranulfo Acosta y el Pelón Peralta.
Defendió con orgullo los colores verde y blanco del Departamento de Combustión Interna en la Liga de Primera Fuerza amateur de Poza Rica, equipo al que le llenó la vitrina de trofeos como campeón de goleo y muchas satisfacciones más, de allí Rodolfo Barrientos, “Don Joselito” siendo presidencia de la Liga y encargado de la Selección que compitió en torneos regionales, lo llamó a formar el equipo de Poza Rica, El Vago Perales perforó cuantas redes de portería enfrentó, dejando fama de goleador letal y arrastrando a Poza Rica trofeos y honres deportivos que lo hacían un cuadro muy temible.
El 14 enero de 1961 se casó con la Señorita Petra Lucia Butrón Fernández, linda tampiqueña que trabajó como tomadora de tiempo desde 1951 en la Cooperativa de Consumo de la Sección 30, tuvo la distinción de tener como jefes en diferente tiempo a: Raúl Lara Mendoza, Benito Vela delgado, Manuel Salas Castelán y Lino Pérez Gómez, tiene como formación educativa la de Contadora Privado egresada del Colegio Isi de Tampico, empleo que dejó diez años después cuando contrajo nupcias para dedicarse a educar a sus hijos: José Javier Maria del Pilar, Blanca Lilia, Guillermo, Martin Javier, José Antonio Claudia Magdalena y Julián Javier, hijos que generosamente los han llenado de nietos.

Con la cercanía que tuvo von Joselito en la selección de Poza Rica, entabló buena amistad afectuosa, relación que los llevó a convenir a que Perales pasara a formar parte del equipo sensación del momento, “San José”, equipo que tenía entre sus filas una gama de jugadores amateurs que eran seguido por muchos aficionados, y es que en realidad era un deleite verlos jugar cada fin de semana sobre el pasto del campo que estaba en la parte posterior del Hospital de Pemex, junto al pozo 50, equipo contundente, bien entrenado, de uniforme vistoso y triunfador, al que el entrenador Ernesto “Labiada” Olivares Mihr lo tuvo muy bien balanceado en edad, solo le faltaba un goleador contundente y El Vago Perales embono perfecto.
El equipo estelarísimo por excelencia tuvo su mejor época en la década de los 60, donde grandes astros juveniles pasaron por El San José, al que muchos querían llegar, equipo de victoria y desventura que lloró la pérdida física del núbil futbolista, Víctor Benavides Zamora en los días de gloria del eminente jugador, que se ahogó en la playa de Tuxpan previo a un partido de Liga Regional entre La Barra contra la selección de Poza Rica, el trágico suceso vino al vestirse de héroe al salvar a dos niñas pidiendo auxilio, dejando para siempre a sus amigos y equipo de sus amores que jamás lo volvieron a ver, solo el mara supo lo que pasó, en su honor un Campo llanero de Poza Rica llevó su nombre “Víctor Benavidez Zamora”.
San José fue campeón de la Liga en el año de 1963 con una estela de jugadores encabezados por Javier “El Vago” Perales Cruz, Tomás “El Tomate” Fernández Ariguznaga, Rodolfo “El Rabo” Aparicio Gamboa, Filiberto “El Grande” del Ángel Cruz, Víctor Manuel “El Coco” Salgado Arjona, Mario “La Píldora” Montes de Oca Roberto Esquitín Gallardo y Simón Echeverría, quienes por muchos años libraron cruenta batallas contra los equipos de: La Sultana, Producción y Gas, Combustión Interna y Estrella Roja en la Liga municipal de primera fuerza con el patrocinio desmedido de Don Joselito, carismático y benefactor del futbol amateur en Poza Rica y compadre del Vago después de retirados.
El mismo año en que San José quedó campeón de Liga, una vitrina del domicilio de Javier “El Vago” Perales recibió otro trofeo, el de campeón de goleo, laurel que recibió con una gama llena de personalidades del Futbol en Poza Rica, Don Chivi, el Ing. Federico Servín, promotor deportivo, Ing. Luis Manuel Contreras Rodríguez, superintendente del Distrito de Poza Rica de Petróleos Mexicanos y presidente del Club de Segunda División, Petroleros de Poza Rica, el Sr. Javier Novello, director Técnico de los Petroleros de Poza Rica y Don Guillermo Arredondo, patrocinador del equipo La Sultana, quienes patentizaron su reconocimiento al Goleador por su hazaña y carrera gloriosa, el ejemplar jugador, ¡Javier Perales Cruz, El Vago!
1.- Jóvenes aun imberbes: Rodolfo “El Rabo” Aparicio, Javier “El Vago” Perales y José Luis “El Pupilo” Ureña integrantes de San José.
2.- Javier “El Vago” Perales y Don Joselito.
3.- El sensacional equipo de San José.
