Primera Voz del Universal Trió Los Panchos, Cultivada en Poza Rica
Sus orígenes ancestrales son tan enigmáticos como añorada su presencia, su papá de origen francés y su mamá de italiano, raíces tergiversadas en plena revolución, Román Hernández cuyo padre tuvo los apellido Ebrard Cuturiel se casó con la señorita Felícitas Zuri, el asentamiento familiar estuvo en el poblado de Jilcaltepec, Veracruz, tierra natal de Román junto a la ribera de San Rafael, Román se enlistó en el ejército mexicano con ese nombre, tal vez el enigma nunca se revele pero así se llamó mientras vivió, Posteriormente y en una escaramuza en Vega de Alatorre cargó con la señorita Reyna Gómez Zuri, con quien vivió durante estuvo en esa gesta, su hogar lo fincaron en su tierra natal y ahí realizaron su vida cuando nacieron Vicente y Luz del Carmen.
Dentro de la fragorosa lucha, Reyna Gómez sufrió un mal apuro que la marcó para siempre, una bala del enemigo le atravesó el músculo que se encuentra entre la tibia y el peroné, incidente que le causó sufrimiento pero que afortunadamente nada más le dejó la cicatriz, sin embargo, Román tuvo otra desgracia al caerle su caballo sobre el pecho en una redada sorpresa, accidente que le dejó un tedio crónico; la cruda lucha los trajo por muchos lugares de la región, incursionaron en la Huasteca y se asentaron en el campo petrolero Potrero de Llano, lugar donde vieron la luz por primera vez Felicitas, Dora Acela y Ovidio.
Ovidio, el Benjamín de la familia nació el 31 de Diciembre de 1933, en el año 1936 al morir Don Román fruto del viejo golpe recibido en el pecho por su caballo, Doña Reyna decide viajar a Poza de Cuero, contiguo a las vías, donde Juan Hernández, familiar, le dio alojo en uno de esos chirriones de cuartos, junto al cine Riquelme, años después Reyna Gómez unió su vida con Don Luciano Martínez, prestigiado dulcero, quien además tenía una acreditada refresquería junto al bar, “Salón XX”; en ese barrio inició prácticamente Ovidio su vida y en ese lugar en unos mese tuvo a uno de su mejores amigos de la infancia, Oscar Torres Pancardo, con quien compartió el aprendizaje de las primeras letras en la vieja escuela del Kilometro 52, después Poza de Cuero y hoy Manuel C. Tello.
En el desarrollo de su infancia, Ovidio mantuvo una estrecha amistad con quien a la edad de 14 años se pasó a la escuela Artículo 123 Ma Enriqueta, recién inaugurada, ahí conoció y se ganó el afecto de los profesores: Fernando Gutiérrez Calderón, Rafael Pérez López entre otros, su adolescencia fue marcada por la obligación laboral, él tenía que vender dulces de su padrastro en las funciones del cine Riquelme, por la noche, la figura esbelta del joven de ojos verdes llamaba la atención de las dama que asistía a la función, miradas que inquietaban al apuesto joven que arrancaba miles de suspiros que hasta la cuenta de las ventas perdía, pues casi nunca le cuadraban. Pero ganó una fama de galán bien acreditada.
Más tarde estudió en el Colegio Salvador Díaz Mirón la secundaria donde inició a interpretar algunas canciones acompañadas con la guitarra; el gran impulso de la fortuna para Ovidio sucedió cuando se conoció con Don Carlos Osornio y el Ing. Jaime J. Merino, que le dieron la oportunidad de trabajar en Petróleos Mexicanos, por eso tuvo que vivir en Poza Rica cuando ya contaba con 17 años, en un festejo de aniversario del Departamento de Transportes acompañó al elenco musical interpretando unas canciones, Ovidio cautivó a los presentes que habían atestado el antiguo salón “El Tarral”, de ahí en adelante fue tomado en cuenta para los eventos posteriores.
Mientras Ovidio trabajó en Petróleos Mexicanos fue comisionado para formar el trío musical Transportes, en alusión al Departamento donde laboraba, lo integró: Nacho Rosas, Guille Peregrina, Enrique Martel y el mismo grupo, que en realidad fue un cuarteto, dispuso el y los elementos de tiempo dispensado en su trabajo para ensayar en su casa, que se ubicó junto a la academia John Greg, desde ahí soñó e iniciar el vuelo solo en la vida, con esto comenzó formalmente su carrera de vocalista; previo, pasaba diariamente a desayunar junto con sus colegas al restaurante “Casa García”, donde conoció a Jerónima Rodríguez Hernandez, con quien vivió un romance efímero, pero que concibió al niño Jorge, quien al final fue registrado con los apellidos de su mamá; al presente, Jorge Rodríguez Hernandez es excelente técnico del periódico “El Mundo de Poza Rica” y retrato fiel de Ovidio.
Jerónima siguió haciendo por la vida, estudió la carrera de Licenciada en Derecho en Jalapa y la ejerció en Poza Rica, su hijo Jorge pudo estudiar la carrera Técnico en Electrónica, después se casó y tuvo cinco hijos más: Edgar, Eric, Jorge, Said, y Alma Victoria, quienes son personas dignas dentro de la sociedad Pozarricense.
So voz surgió como ruiseñor en plena época de los tríos, su juventud y simpatía le dieron un valor agregado a fresco vocalista que extasiaba al escucharlo, cantó las piezas musicales del momento con su estilo propio e innovador, no había evento en el que no solicitaran su participación, presto se ponía al micrófono e interpretó lo mejor de los tríos consagrados: Los tres reyes, Diamantes, Trió Veracruz, Los Tres Ases, Los Tres Caballeros con Roberto Cantoral y su éxito universal Reloj, Los Soberanos y su Éxito Negrura, los aplausos y la fama subían como la espuma, la fama asomaba por la ventana y el asedio femenino era constante.
A los 18 años su afición por los bailes era incontrolable, se divertía como todo un joven de su edad, pero no se apartaba nada de su trío y, seguir componiendo sus canciones, arreglos que interpretaba en la primera oportunidad, en ese transe de su vida apareció el cupido y se casó súbitamente con Evangelina Torres Herrera que dio como producto dos niñas: Evangelina y Magdalena; Ovidio se reunía con sus amigos ; Enrique Navarro Contreras, dueño de la perfumería “Los Dantes” y el joven periodista Daniel Fernández García, su lugar favorito para esa reunión era la famosa Cantina “El Crucero 33” donde los esperaba Manolo, el encargado del bar, que se ubicaba en la Avenida de la Constitución y la Avenida Central Norte, hoy Boulevard Adolfo Ruiz Cortines.
Cuando dejó demostrada su capacidad y talento, el Ing. Jaime J. Merino lo apoyó para que se proyectara a otro nivel, fue como integró el nuevo trió “Los Luceros”, con ellos infinidad de ocasiones llenó el antiguo Teatro Estudio de la XEPR, donde se presentó con su jovial alegría y voz fascinante; superada la etapa en Poza Rica Ovidio decide probar suerte en otras partes y emigra a la ciudad de Monterrey con Trío Los Astros, integrado por los pozarricense Florentino Urbina Salcedo y Felipe Compan Montalvo, con ellos graba su primer disco en forma profesional, el acetato Long Play fue de excelente aceptación que le dio fama, la que subió como resorte en el medio de los tríos, incluía canciones como: Óyelo Bien, Sabrás que te Quiero, Hipocresía, A ti y A mí, Motivo y Razón y muchas más.
En esa época y desde el año de 1940, el grupo triunfador era el de Los Panchos”, lo formaban Hernando Avilés, Chucho Navarro y Alfredo El “Güero” Gil, artistas a los que Ovidio anhelaba emular y ya había comenzado a subir la cuesta; cuando corría el año de 1970formó el Trío Los Galantes, para él era prioritario imponer su estilo propio junto con Juan Manuel Castro y Graciano García, resaltó al impresionar con su magnífico timbre, trío hábilmente formado a la medida para ser su primera voz, lo que trajo un merecido reconocimiento obtenido a fuerza de imponer su música.




Cuando Ovidio Hernandez se había metido en el ánimo de la gente que disfrutaba cotidianamente de la canción “Novia Mía”, que magistralmente interpretaba Ovidio, que el país entero ya lo tenía bien presente a este con su particular estilo y el azul de sus llamativos ojos, pero la suerte tenía reservado un día de gloria para él, en 1971 su amigo y compadre Enrique Cáceres lo presenta con Chucho Navarro y Alfredo Gil, quienes trataban de convencer al puertorriqueño Papo Valle para que se integrara al famoso trío, pero este rechazó la invitación, pero ante esto deciden probar al afamado Ovidio, que bajo la mirada de Cáceres inició a cantar con ellos, incluso en ocasiones aparecían los cuatro.
De esta manera Ovidio Hernandez Gómez pasó a formar parte de aquel grande y prestigiado trío “Los Panchos”; Ovidio logró grandes éxitos que lo llevaron al tope deseado, su voz se internacionalizó y se convirtió en un vocalista universal, con ellos viajó a Sudamérica, Japón y Medio Oriente, España y otros países de Europa, Nueva York y otras ciudades de los Estados Unidos y por ende nuestro país, las canciones: Rayito de Luna, Caminemos, Contigo, Perdida, Sin Ti, Basura, No me Quieras Tanto y muchísimas más que aun se disfrutan en la radio y los discos actuales.
Canciones que se cantaron durante cinco años en la XEPR de Poza Rica, en la XEW radio y televisión en los programas más importantes de la primera mitad de la década de los años 70´s, entre esas giras llegó varias veces a Poza Rica, pero una inolvidable fue en el Centro Social Petrolero, hoy Deportivo Petrolero para cantar con el “Trío Los Panchos” en la bode da su sobrina Ma Esther Núñez Hernandez, hija de su querida hermana Dora Cela, quien se casó con el Profesor Reymundo Morales Peña, en Noviembre de 1973; eran los mejores momentos de este legendario trió y el gran Ovidio, orgullo de esta ciudad.
Cuando la carrera de Ovidio estaba en su mayor esplendor musical, en una gira en Lima, Perú, se enfermó de una infección en un ojo, que mas tarde derivó en una meningitis, fue trasladado al Hospital Siglo XXI, ahí se complicó su salud, la que se complicó irreversiblemente y a las 13:45 hrs del 27 de Septiembre de 1976, su voz calló para siempre en plena fama a los 43 años de edad; nadie podía dar crédito a lo ocurrido, no lo podían creer, el llanto invadió a sus fans al momento que la noticia recorría kilómetro en todo del orbe, mientras que al día siguiente con un inmenso cortejo fúnebre fue sepultado en el panteón Jardín de la ANDA y desde ahí todo quedó en silencio y tristeza.
La vida post morten no ha sido ingrata con Ovidio Hernández Gómez, su amigo de infancia Oscar Torres Pancardo cuando llegó a ser presidente municipal de Poza Rica mandó a esculpir un busto de Ovidio que colocó en la plaza que la gente llama Garibaldi; después en el año 2007, el Prof. Guadalupe Velázquez Casanova remozó la plaza Garibaldi, reubicó el busto y realizó un homenajes a la primera voz de “Los Panchos” como personaje distinguido de esta ciudad; otra merecida deferencia se hizo al siguiente año por la Asociación Nacional de Locutores de México por su trascendencia en el universo de los tríos, donde la presidenta Profa. Rosalía Búaun Sánchez destaca la incomparable voz de Ovidio; en el año 2008, se devela una placa donde se lee el nombre de “Plaza Ovidio Hernandez y los Panchos” por acuerdo de Cabildo de Poza Rica; en 2009, Irma Parra Castañón presidenta de la fundación latinoamericana de Compositores y Autores, premia la excelencia profesional de Ovidio y los Panchos.
El 30 de Enero de 2010, dentro del XXI Festival Internacional del Mariachi, en un emotivo evento, Ovidio Hernandez recibió post morten la medalla “Víctor Flores” entre reconocidos periodista del medio y distinguidos personajes de la música en la ciudad de México, el 21 de Noviembre del mismo año en esta ciudad se develó la segunda placa que existe en el orbe en honor al Trío los Panchos y a su primera voz, Ovidio Hernandez Gómez, justo reconocimiento a quien llevó el nombre de Poza Rica al inmenso mundo musical en todo el mundo, grandeza que María de los Ángeles Shaigar Hernandez ha plasmado notas en revistas especializadas con justas loas a nuestro cantante y autor, por mucho, “Hijo Predilecto de Poza Rica”
