Azcapotzalco

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Proeza de Ingeniería que llevó el aceite desde Poza Rica

Durante el auge petrolero en el Norte de Veracruz y Sur de Tamaulipas, la única forma de transportar el aceite en volúmenes grandes al altiplano fue mediante tren que jalaba varios tanques cisterna en tándem desde Tampico, se veían circular atravesando la ciudad sobre las vías, su destino siempre fue San Luis Potosí, en algún punto del camino metálico salía un cambio de vía y se enfilaba para el Distrito Federal, pero el gran volumen se dirigió a los Estados Unidos.

La compañía El Águila en su plan de negocios en nuestro país, decide satisfacer las necesidades de combustible para la demanda en el altiplano mexicano, decidió construir una refinería en Azcaptzalco, Distrito Federal para procesar el carburante y satisfacer esta necesidad, el petróleo sería enviado desde “El Campo de Palma Sola”, por lo cual se requirió el proyecto de oleoducto de 10 pulgadas de diámetro y 244 kilómetros de longitud, una obra magna que uniera los dos extremos, la estación de bombeo en Palma Sola y la terminal final que fue la magna refinaría, ambos construcciones subrogados a compañías externas.

El sistema de transporte para el aceite lo ejecutaría “La Compañía Martin” bajo un contrato con su similar El Águila, para el trazo, transporte, tendido e instalación del ducto, que uniría las siete estaciones de rebombeo intermedias y otro contrato se realizó con la compañía Luz y Fuerza de Necaxa para izar las torres para tendido de la red eléctrica hasta Palma Sola, que dotaría de corriente eléctrica para impulsar los motores y las motobombas tuvieran la potencia al innovador sistema.

De esta forma en el año de 1930 en la cercanía de la Delegación Azcapotzalco la compañía petrolera “El Águila” empezó a construir la refinería de petróleo y abastecer de gasolina a la ciudad de México y las zonas conurbadas que darían movimiento a los cientos de automóviles que iniciaron el auge del vehículo en la Capital del País; también fue preciso instalar estaciones de servicio de gasolina y un flotilla de auto tanques para abastecer del tan ansiado combustible.

El magno trabajo comenzó en Mayo de 1930, el primer reto fue el trazo topográfico bajo el sistema El Águila, después el derecho de vía que alojara el ducto en franca cuesta arriba con la enorme desventaja de no contar con una carretera, sólo un camino real donde las recuas después de varios días escalaban los 2240 metros sobre el nivel del mar, la selección del personal tuvo que ser de la región alta para soportar el clima de la zona montañosa y la práctica de transitar sobre rocas, los campamentos para que los trabajadores pernoctaran durante la ejecución de la obra, aunque al final trabajaron tuberos de la Huasteca veracruzana.

La tubería, vital insumo para esta obra, tuvo un largo recorrido por barco desde la fábrica en Canadá, hasta el puerto de Tampico, después por chalan hasta Tuxpan, Veracruz, de allí, hasta el muelle de Cobos, con grúa se cargaron sobre las plataformas de La Maquinita hasta Palma Sola, solo por donde se pudo se utilizó maquinaria pesada para rastrear el derecho de vía, y después se tendió la tubería sobre tracto camiones, que ayudados con palancas de madera dejaban caer los tramos sobre grandes llantas para no lastimar el ducto, los que después se rolaban sobre pequeños tramos de tubos alineándose para la unión mecánica a base de rosca y cople.

Las estaciones de rebombeo fueron prototipo en todo el sistema en pro del flujo, el paquete de estas tenia instalaciones que en conjunto cumplían la función, la casa de bombas unidas por un cabezal de succión y otro de descarga, manómetros y juegos de válvulas, los motores eléctricos con su respectivo tablero de control, pastillas interruptoras; en la parte externa los tanques de trasiego y válvulas de seccionamiento, caseta para el operador y línea telefónica, entre herramienta manual y otras cosas propias de la operación y campamento para los operadores.

El sistema de transporte de hidrocarburo inició en el Campo Petrolero de Palma Sola, dentro del Municipio de Coatzintla, Veracruz, localidad que está a 100 msnm y lugar por donde pasaban las vías de “La Maquinita”, lugar de asentamiento de las oficinas de la Compañía el Águila, allí se encontraba la hacienda que utilizaron como su base de operaciones; punto de almacenamiento en grandes tanques que recibían aceite por un oleoducto de seis pulgadas de la Barra de Tuxpan y Furbero pozos que previamente fuero perforados por “The Oil fields of Mexico”.

La primera estación de rebombeo se instaló en la comunidad de San Diego o Villa Lázaro Cárdenas en el municipio de Venustiano Carranza, sobre las tierras bajas del estado norte de Puebla, localidad que se encuentra a una altura de 340 metros sobre el nivel del mar, de allí, inició la cuesta sobre la Sierra Madre Oriental; ducto que atravesaría por cinco estados: Veracruz, Puebla, Hidalgo, Estado de México y el Distrito Federal, ubicación de la refinería en Azcapotzalco; la pendiente inició en la estación de rebombeo “La Uno” lugar que adoptó el nombre “La Uno Puebla”, al igual que el oleoducto que marcó un reto para la compañía “Martin” con asentada en Poza Rica.

La estación dos se localizaba en Plan de Ayala en la Villa Manuel Ávila Camacho, también conocida como “La Ceiba”, municipio de Xicotepec de Juárez, situada a 261 msnm, y también dentro del estado de Puebla, que igualmente tuvo expansión demográfica gracias operación de la estación de rebombeo. Fue de esta forma que la compañía petrolera “El Águila” surcó esta población con el primer oleoducto hasta Azcapotzalco, en la ciudad de México.

Las estaciones tres de rebombeo se localizó en “La Joya” municipio de Zoquital, y la cuatro operó en el poblado de Nuevo Necaxa sitio ubicado en la parte media del ascenso a la sierra, a una altura de 1,260 msnm, lugar que se integró a la ruta del petróleo contribuyendo con el suministro de energía eléctrica, básica para mover los briosos motores automatizados que fueron parte de este novedoso sistema de transporte de aceite crudo, lo que generó empleo iniciándose el auge laboral petroleros en el altiplano como en cada lugar donde se instalaron las estaciones.

La estación cinco se ubicó a 1,800 msnm en Catalina, Puebla, lugar que tomó una relevancia muy particular, pues la compañía “El Águila” ubicó la superintendencia para la operación del oleoducto, cuyo cargo estuvo en la persona de Mr. Greber, ya en la parte media de la altura de la sierra poblana, allí, la posesión de la tierra dio un giro para convertirse en una posesión moderna; después llegó la carretera 130 Tuxpan-México y la vida siguió mejorando, más tarde llegó la sindicalización y detrás la expropiación de la industria petrolera que consolidó la Superintendencia de Catalina en una dependencia estratégica en la vida moderna de Petróleos Mexicanos, que han sido grandes forjadores en la vida de esta población.

En el poblado de Beristaing se edificó la estación seis que está ubicada en el Municipio de Ahuazotepec estado de Puebla, se localiza a 2,180 msnm ya en plena planicie montañosa, en donde las condiciones mejoraron para el manejo del flujo mejoró, incluso cuando se tendió la línea regular de diez pulgadas, ya en este punto, el terreno fue más regular y se contó con equipo pesado para la cepa, el tendido de línea, el clima fue más benévolo y el lugar accesible.

La casa de bombas de la estación siete estuvo sobre la copa de un alto complejo montañoso llamado “La Cima de Togo”, es el punto más alto de todo el trayecto, con 2,445 metros sobre el nivel del mar y fue donde la tecnología alcanzó su máximo ingenio, esta localización fue de mucha destreza, ya que el resto del recorrido el flujo fue cuesta abajo y mejorado por la gravedad, lo que benefició al eliminarse dos estaciones próximas a la llegada de la refinería de Azcapotzalco, la pendiente, permitió alcanzar una presión de cuatro kilos por centímetro cuadrado promedio, que fue suficiente para llegar hasta la disposición final del sistema.

Todas las estaciones contaron con un paquete de tres bombas reciprocantes de émbolo que generaron una presión de 35 kilos sobre centímetro cuadrado de salida, lo que permitió mover 7,500 barriles de aceite por día, muy apreciados en la capital de la republica para mover el parque vehicular de aquellos años, estas fueron de fabricación germana acopladas a un motor eléctrico, su eficiencia fue mejor que la operación con vapor, que fácilmente quedarían eliminadas.

El tendido de la tubería para la línea regular fue otro reto para la ingeniería que se aplicó en aquellos años, los obstáculos fueron cuantiosos, desde la apertura de la brecha para el trazo, la conformación del derecho de vía, la excavación de la cepa en roca lajosa, lidiar con las condiciones bastante enigmáticas del clima, que sólo los obreros que se emplearon de la región aguantaron, muy habituados a la zona aunque faltos de pericia para esa labor, lo que hizo lento y peligroso el avance en los cincuenta kilómetros en la cuesta de la sierra, aunado a pernoctar en aquellos campamentos endebles, que impedía dormir y descansar para la próxima jornada.

El oleoducto avanzaba lento y lejos se veía la ansiada terminación y puesta en operación de la Refinería Azcapotzalco, misma que quedó inaugurada poco antes que el ducto, la Compañía Petrolera “El Águila” realizó su plan con esta instalación con capacidad de 7 mil 500 barriles diarios, aceite que llegaría a través del nuevo y moderno ducto desde Palma Sola. Escalando el hidrocarburo a 2240 metros sobre el nivel del mar, después de recorre 244 kilómetros para saciar la necesidad del suministro de gasolina para el parque vehicular del Distrito Federal.

Llegó por fin el 5 de Febrero de 1932, cuando se realizó el arranque y las prueba del oleoducto, ese día inició el bombeo desde la estación de Palma Sola, Veracruz, el flujo fue avanzando en busca de las estaciones de rebombeo, siguió escalando la cuesta del macro peñasco, y poco a poco lo fue venciendo; el Superintendente de la estación de Catalina, estuvo impaciente junto al tanque de trasiego para escuchar caer el hidrocarburo, después del reporte de la estación anterior, lo que sucedió dos días más tarde, cuando al fin en Catalina se registró el paso del primer barril de hidrocarburo, eran la tres de la tarde de un día con densa neblina y baja temperatura; cuatro días después, el once de febrero los inmensos tanques de almacenamiento de la Refinería de Azcapotzalco acusaron recibo del tan codiciado aceite, después de las pruebas la operación inició cumpliendo el anhelo de esta inmensa obra de ingeniería empírica.

En el año de 1939 Petróleos Mexicanos terminó la refinería “Nuevos Proyectos” en el Distrito Poza Rica, obra que años atrás había iniciado la compañía El Águila, a esta se interconectó el oleoducto Poza Rica, Palma Sola Azcapotzalco e inició otra era en el transporte del hidrocarburo en Mexico, los equipos de bombeo fueron mejorados y el volumen de flujo llevó mayor presión y por ende mayor volumen de aceite; cuatro años después, en 1943 se inauguró la carretera federal 130 México-Tuxpan y en1947 se construyó en Catalina la oficina de la superintendencia de los oleoductos Poza Rica-Azcapotzalco-Salamanca y el gasoducto Poza Rica-México.

La Refinería también cambiaria el ritmo de vida en Azcapotzalco, la instalación se construyó sobre una parte de los terrenos del rancho “La Naranja”, que trajo olor a gas que escapaba de sus conexiones, además, fue determinante para el impulso socioeconómico de la colonia Clavería, y en las cercanías se abrieron comedores, tiendas, fondas, y comercios que atendieron a los trabajadores.

1.- Equipo de transporte de tubería en el kilómetro 13, y medio en el año 1931
2.- Un camión transportando tubería para el oleoducto en el altiplano.
3.- Funcionarios de la Compañía El Águila inaugurando la Sub Estación Eléctrica.

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