Los Bomberos Voluntarios

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Fue un Cuerpo Integrado por Trabajadores Petroleros

Un bombero, es sin duda uno de los héroes de todo niño, todos jugamos algún día en sofocar un fuego. En la realidad, es todo un honor serlo, se ejerce y realiza con absoluta abnegación, son las personas que se dedican a extinguir los incendios, y a rescatar gente, utilizan equipo de motobombas hidráulico y tanques pipas para el suministro de agua en el lugar del siniestro. Se han ganado el reconocimiento y admiración de la sociedad como “Heroico Cuerpo de Bomberos”. Tienen su propio reglamento y festejan con orgullo el día del Bomberos el 22 de agosto; día en que se fundó en Veracruz, el primer Cuerpo de Bomberos de México en 1873.

En Poza Rica, posteriormente a la catástrofe del 8 de septiembre en el pozo Seis en 1947, y el incendio que terminó con la Congregación de Poza de Cuero el día 7 de septiembre de 1950, el entonces Superintendente de Petróleos Mexicanos en el Distrito Poza Rica, Ing. Jaime J. Merino, instruyó al Sr. Víctor Felix Sánchez López, Jefe del Departamento de Previsión Social de la empresa, para integrar el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de esta dependencia, tomando en consideración el gran potencial de riesgo de la industria petrolera, en donde existía un contingente muy raquítico de esta especialidad. Por lo que era imperante pondera un equipo con garantía de respuesta rápida y eficaz.  

Desde el año de 1949, el cuerpo de Contra Incendio era formado únicamente por seis ayudantes, un cabo y el Jefe de este Departamento, contaban con el lote de equipo consistente en dos camionetas F-100 de redilas y dos pequeñas bombas de remolque, por lo que era improbable dar una respuestas a las dimensiones de un potencial siniestro, que acarreaba inoperancia y eficiencia en estos eventos que se suscitaban cotidianamente.

De este análisis realizado por los encargados de Seguridad Industrial, se planteó al Ing. Merino, la franca necesidad de crear un Cuerpo de Bomberos de capacidad a tono de la vida laboral e industrial, que en ese tiempo tenía “La capital Petrolera” de nuestro país, la inversión económica que se requería era muy elevada, tanto en la contratación de personal, como en la adquisición de equipo, independiente de la capacidad que eran indispensable de los elementos.  

El proyecto que se elaboró y se desarrolló en tres importantes pasos fue, invitar a trabajadores de planta de diversos Departamentos, a integrarse voluntariamente al Cuerpo de Bomberos, tomando máximo dos de cada uno de ellos a invitación de cada jefe respectivo. Se invitó al jefe de bomberos del Distrito Federal, Coronel Artemio Venegas Mancera, eminente luchador contra el fuego como bombero, que en ese tiempo era el más reconocido en la materia y se desplazó a Poza Rica con el afán de preparar colegas para la seguridad de la sociedad. Adquirir equipo que fuera de vanguardia para intervenir en los siniestros con expectativas y garantía de responder de forma efectiva y segura, no nada más en la industria petrolera, que sirviera al municipio, en contingencias forestales y en general.        

A pocos días la réplica fue rápida, se habían inscrito treinta y cinco trabajadores de planta del Distrito Poza Rica, pero la expectativa del proyecto tenia a muchos más en ánimo de integrarse. El primer paso que denotó éxito al objetivo, se vio al concluir el 7 de agosto de 1949 el reclutamiento, se envió una solicitud formal al Regente del Distrito Federal, sobre el adiestramiento al regimiento que ya estaba integrado, fue así como llegó a Poza Rica el Capitán Luis Rodríguez Centeno y el Sargento Primero, Alfonso de Lucio Ramírez, quienes de inmediato elaboraron un programa que cumpliera con los propósitos del proyecto.

El programo inició el 27 de agosto de 1949, día en que tuvieron la primer practica los aspirantes, que en ese día ya era 53 los que integrarían el efectivo del nuevo Cuerpo de Bomberos de Petróleos Mexicanos. El programa de preparación integró diversas disciplinas: Ejercicio Físico, recreativos y obviamente los que se veían en las actividades propias de su función como bomberos, para ello, se incorporaron instructores de la empresa y ajenos a ella, como el caso del Ing. Walter Friedeberg Merzbach, Prof. De Educación Física, Juventino Betancourt, Prof. de musca José López Alavés, Dr. Pilar Morales Trujillo y Edmundo Cárdenas Alvarez.

El entonces Jefe de Bomberos de México, Coronel Evodio Alarcón García envío a personal para capacitar de forma práctica en Poza Rica, al Mayor Juan Gomez, Teniente Coronel Rafael García Esparza, Capitán Primero, Juan Martinez López, que con absoluta responsabilidad emprendieron la capacitación en sus respectivas especialidades, avance que se vio de inmediato, por el entusiasmos y compromiso de los trabajadores, que poco a poco se convertían en el orgullo de aquel selecto grupo. Al pasar de los días, el perfil de su nueva categoría se denotaba en cada uno de los aspirantes a bomberos, que integraron con orgullo y convicción el lema; “Abnegación, Honor y Disciplina”  

Una acción fuera de lo planeado, fue la necesidad de ir a México en parejas, para llevar el adiestramiento práctico con equipo de los bomberos de la capital del país, incluso, algunos de ellos participaron en incendios de la vida real que les tocó vivir durante su capacitación, en ella aprendieron a utilizar equipos de bombeo, líquidos especiales y la espuma que se usa en la lucha contra el infierno mismo en ese tipo de incendios, que se extinguen con estrategia, habilidad, conocimiento y valentía.

El equipo que requirió Don Víctor F. Sánchez para el grupo se integró de; bomba de remolque con un gasto de quinientos galones por minuto y setenta kilos de presión a base de gasolina, auxiliada por una tanque de almacenamiento de cinco mil litros sobre un camión, una camioneta Ford de una y media tonelada de carga, dos camiones de estacas de tres y media toneladas y un carro cisterna de dos mil litros con una bomba centrifuga de setenta kilos de presión y gasto de quinientos galones por minuto, además de herramienta menor que consistía en palas, picos, cables para rape, escaleras tipo telescópicas, herrajes y el apoyo que daba la red hidráulica contra incendio con hidrantes en la ciudad. ¡Todo un excelente lujo!.

La estructura de mandos se integró de un Jefe de Departamento, ocho sargentos, cinco oficiales, seis cabos y cincuenta bomberos, una secretaria para la oficina y una reina. Administrativamente dependían del Departamento de Previsión Social a cargo de Víctor F. Sánchez López, quien hacia las requisiciones para el equipo de protección personal; guantes, impermeables, cascos, botas de hule y de trabajo normal, sin olvidar el casco. Siempre estuvieron bajo la atención especial del Ing. Jaime J. Merino, ideólogo de este proyecto. Su cuartel, que fue muy emblemático, estuvo localizado dentro de los talleres de Petróleos Mexicanos, cobertizo que hoy ya no existe, con dignidad tuvieron su lema “Abnegación, Honor y Disciplina” el que con decoro lo practicaban.

Durante su existencia constituyeron el Club, Bomberos de Petróleos Mexicanos, que consistía en un gimnasio, área de recreo dentro del cuartel, el que contó con dos mesas de pin pon, dos mesas de billar, una para carambola y otra de pool. Se integraron equipos para jugar en las Ligas de basquetbol, béisbol, y futbol, todos integrados únicamente con bomberos, y que para orgullo de ellos, lograron varios títulos y sus respectivos trofeos, galardones que adornaron con brillo la vitrina de logros que obtuvieron durante casi tres décadas de su existencia.  

El privilegio que tuvieron fue tan grande, que el Ing. Jaime J. Merino, apoyó la idea de erigir un fraccionamiento con casa de interés social en la parcela catorce para personal de Contra Incendio, incluso, se conformó el terreno y se habían hecho los trámites en un banco para la hipoteca, pero la buena intensión terminó a la salida del Ing. Merino y quedó interrumpido el gran proyecto.

Como es de nuestro conocimiento, en todas partes, el H. Cuerpo de Bomberos es una Institución de servicio a la ciudadanía y esencial para la seguridad de nuestra gran ciudad. El bombero se considera la persona dedicada a extinguir incendios y rescatar a las personas en estos siniestros, además en la prevención de fortuitos eventos de diferentes características, de tal forma que con frecuencia tiene justos halagas y son merecedores de total respetada de la sociedad, lo que ha quedado de manifiesto en los desfiles donde participan, son la admiración de todos, pero en especial de los niños, admiran su uniforme, la marcialidad con la que marchan y ponderan su heroísmo. Lo mejor que devengan sin duda es, la gratitud que les manifiesta la sociedad.  

Desde su fundación y en poco más de tres décadas, su tarea se puede resumir en cifras de relevante resultados; poco menos de seis mil eventos de servicio, que incluye: tres mil doscientos ochenta y ocho conatos de incendios, doscientos una intervenciones en incendios de gran dimisión, trescientos cuatro salvamentos, mil quinientas cuarenta y ocho acciones de menor trascendencia, ciento treinta actos cívicos y doscientas cuarenta falsas alarmas. Entre actos que han logrado son, el hecho que en siniestros de pozos no se ha contratado más a extranjeros a sofocar el fuego, tal caso son los pozos Miguel Alemán 28 en 1950 y el Santa Águeda tres en julio de 1953. El tremendo incendio en la Agencia de Ventas en julio de 1950.   

La histórica estructura se fue modificando conforme la empresa se moderniza, en la actualidad, son muy pocos los elementos que aún viven, entre ellos, existieron algunos que sobresalieron en la sociedad, Lorenzo Ramírez Herrera “Mabita”, Don Adolfo Rendón Rendón, héroe petrolero, Don Simón Villegas Becerra, deportista, periodista y promotor cultural, Fructuoso Carreón Meunier, Alfonso De Lucio Ramírez y Don Emilio Salgado Zubiaga, quien llegó a tener el grado de Capitán Segundo, fue Diputado Federal y un gran líder en Poza Rica, así como muchos más.      

Este próximo 22 de agosto se celebra en México “El Día del Bombero” y es grato recordar este ejemplar grupo de personajes de entrega, valentía y compromiso a su labor, quienes atendieron todo tipo de contingencias en las instalaciones de Petróleos Mexicanos y a la ciudadanía, sin importar la distancia que tuvieran que recorrer y la hora en que se requirieran sus servicios, por todo esto, llegaron a ser catalogados como el segundo cuerpo de Contra Incendio del país, un orgullo que se tuvo en el auge del petróleo en Poza Rica: Por tal razón, un modesto homenaje a todo quien trabaje en la lucha contra el fuego. 

1.- Cuartel del Heroico Cuerpo de Bomberos de Petrolees Mexicanos en 1957.

2.- Salón de entretenimiento del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Petróleos Mexicanos.

3.- Relación de elementos fundadores del H. Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Petróleos Mexicanos.

4.- Coro del Cuerpo de Bombero de Poza Rica en el Campo Merino. 5.- Cuerpo de Bomberos previo a un desfile

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